Si le haces esta pregunta a cualquiera, incluso a ti mismo, seguro que la gran mayoría dirán…”Yo no soy negativo, soy una persona positiva”

A pesar de esa afirmación, en muchos casos rotunda, es que hay muchas más personas negativas de las que podemos imaginar. La mayoría lo son, en mayor o menor grado.

¿Quieres comprobarlo? Te propongo un ejercicio:

Piensa en un día cualquiera, o en alguna persona de tu alrededor … ¿Cuántas veces has dicho u oído esas típicas frases de…?

  • “Es que nunca encuentro aparcamiento” “!Que mala suerte que tengo!”
  • “Con esta ropa.. seguro que nadie me presta atención”
  • “Para que voy a decir nada, si al final no me hacen caso”
  • “Para que voy a pedir un ascenso, seguro que hay otros con más aptitudes que yo para el    puesto”
  • “Todo me sale mal, que mala suerte que tengo”
  • “¿Dieta? Para que… sí no consigo bajar de peso”

¿Te suenan? Seguro que sí.

Para la mente humana, es mucho más fácil pensar en negativo. Un pensamiento es un pensamiento, sea bueno o malo, entonces, ¿Por qué es más fácil pensar que algo nos puede salir mal, en lugar de pensar que nos puede ir bien?

Por una simple razón, son frases que todos hemos oídos hasta la saciedad, desde nuestra infancia, y que se han grabado en nuestra mente. A todos nos resulta más fácil quejarnos, que buscar una solución y ser constantes.

En los últimos años, con la gestión de emociones, todo esto está cambiando, la gente empieza a ser consciente de que somos dueños de nuestros pensamientos, y que estos, afectan a nuestra vida.

Alejar toda esa negatividad es algo que nos aporta tranquilidad y felicidad, y sobretodo fuerza para asumir y resolver los problemas, y buscar soluciones de forma más rápida, sin malgastar energía en lamentar nuestra mala suerte.

Como suele decirse, el no, ya lo tenemos, hay que buscar el sí. Es decir, si piensas en positivo, puedes conseguir cosas que no esperabas, pero para ello, hay que desearlo, y esforzarnos.

Al principio nos puede parecer complicado cambiar nuestra forma de pensar, pero si somos constantes, y cuando pensamos en negativo lo cambiamos a positivo, al final se convertirá en un nuevo hábito.

Piensa, que cambiar tu forma de pensar, es como ir al gimnasio. Cuando la gente comienza, le parece algo imposible, busca excusas para no ir, está cansado, cree que no aguantará… pero con el tiempo, si no lo deja y es constante, se crea un hábito, y entonces lo hace con tal agrado, que cuando no puede ir por algún motivo, siente que le falta algo, lo necesita.

Esto mismo, es lo que ocurre cuando nos acostumbramos a pensar en positivo.

Empieza por algo sencillo y veras como, si eres constante, conseguirás ser mucho más positivo y feliz.

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