Todas tenemos en nuestra cabeza esa vocecita que nos va diciendo cosas, es la forma que las personas tenemos de comunicarnos con nosotros mismos, nuestro dialogo interior.

Por lo general, prestamos atención a nuestras relaciones de pareja, a nuestras relaciones en el trabajo… pero ¿qué ocurre con la relación que tenemos con nosotros mismos?

 

¿Has observado alguna vez que tipo de conversación tienes contigo misma?

Es increíble como muchas veces nos criticamos, nos decimos palabras hirientes e incluso nos insultamos a nosotras mismas.

 

Es que eres tonta…
Cómo crees que podrías hacer algo así…
Cómo se va a fijar en ti…

¿Te suena?

¿Acaso le dirías esas cosas a tus hijos o a alguna amiga o amigo? Seguro que no.

Entonces… ¿Por qué te permites hablarte a ti misma de esa forma?

 

¿Cómo nos afectan estas conversaciones?

Ese diálogo interno programa nuestra mente y define el concepto que tenemos de nosotras mismas como persona, por lo que te vas convirtiendo en aquello que crees que eres.

 

“Si crees que puedes, tienes razón. Si crees que no puedes, también tienes razón”. Henry Ford

 

Si tu dialogo interno es positivo, es el mayor motivador que existe. Aumenta tu seguridad, tu confianza y aporta vitalidad, entre otros.

Aunque todo vaya mal, sabes que puedes mejorar, que todo puede cambiar, y así será.

Pero si es negativo, y crees que no vales para nada, que nada cambiará en tu vida, que no conseguirás eso que deseas… es justamente lo que sucederá.

El dialogo interior negativo es tu peor enemigo. Sin darte cuenta, acaba con tu seguridad, con tu autoestima, con tus sueños y con tu concepto sobre ti misma. Si crees que no puedes jamás podrás hacerlo.

 

¿Qué hacer con esas conversaciones?

 

1. Sé consciente de lo que te dices

Lo primero que tienes que hacer es ser consciente de esas conversaciones, de todo eso que te dice tu voz interna. La mayoría de veces lo hacemos en automático y no prestamos atención, pero el daño está hecho.
2. Regáñate
Al igual que si un niño dice una palabrota o algo inapropiado, le regañamos… haz lo mismo contigo misma.

Si nunca le dirías esas cosas así a nadie, no te permitas decírtelas a ti misma.

 

3. Cambia el dialogo
Háblate tal como le hablarías a tus hijos a tu mejor amiga o amigo.

Si una amiga te cuenta que ha cometido un error, o no se da cuenta pero tu si y se lo dices, no lo harás diciéndole lo “tonta que ha sido” si no que la tranquilizarás y le aconsejarás que en otra ocasión tenga más cuidado, o que otra cosa puede hacer.

Pues bien, así es como debes decírtelo a ti misma.

 

Tu eres tu mejor amiga, trátate con amor y cariño

 

¿Te ha pasado alguna vez? ¿Qué tipo de dialogo interno tienes?

 

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